La noche que fui unicornio.

Ura Callejas-Vidaurre
2 min readFeb 14, 2017

Para Ana Victoria, uno de los unicornios que más quiero.

Me comí un trozo de arcoíris y me llené de felicidad, fui unicornio, concedí deseos.

Unos querían ser unicornios por un instante y les dije que ya lo eran, un unicornio puede ser lo que quiera ser, y florecieron unicornios.

Una chica quería volver a sentir y sus labios se colmaron de ternura y pasión, pudo sentir nuevamente como era besar a alguien por primera vez.

Alguien quería quererse y le enseñé como yo podría quererle, también deseaba mi camisa y se quedó con ella, no recuerdo su nombre los unicornios también olvidamos, pero tenía que ver con el cielo, el infinito o el agua.

Una quería escuchar y le conté sobre mi último amor, entonces lloré con la misma intensidad que reía y sentí la suavidad de las lágrimas rozar mi fisonomía, ahí encontré su verdadero significado, el de las lágrimas, simplemente son una caricia que nosotros mismos nos damos, ya sean por felicidad, tristeza, anhelo o frenesí, nos dicen acá estoy para vos.

Alguien dijo que siempre me había deseado y le deje tenerme por 20 segundos.

Otra me susurró al oído y fue lindo.

Alguien quería ser libre y le hice bailar.

Ella la más bella no me dijo su deseo y yo no le pregunté, los unicornios podemos temer.

Otro quería decir y le escuché.

Un unicornio fue agredido y le protegí.

Otro unicornio encontró un tesoro y lo compartió para hacer feliz a los afligidos.

Esa noche en la que fui unicornio ya pasó y alguien me preguntó ¿cómo vas? yo no se como voy.

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